jueves, 31 de agosto de 2017

Si pasa la cabeza

Desde el minuto cero nada es fácil. No es fácil salir al mundo por un agujero por el que sencillamente no cabemos. Pero recuerda, si pasa la cabeza, pasará el resto del cuerpo.
Y que gran verdad es esa.

La cabeza, lo que hay dentro. Lo que hemos venido a llamar mente y lo que esta produce. Tu mejor aliado o tu peor enemigo. En cualquier caso, socios a la fuerza.

Si pasa tu cabeza, pasará el resto del cuerpo. Si desde arriba tu corazón escucha adelante, bombeará sangre a las piernas que te llevarán lejos. Si grita que no cabemos, se acabó el juego. Tenemos tendencia a sentenciar que algo es imposible sin siquiera acercarnos. A cerrar la puerta antes de haber llegado. A dar por perdidas batallas que no hemos librado.

Piensa que es lo que quieres y como conseguirlo. Encuentra el agujero por el que debes pasar. Mánchate, llora, grita. Enfádate contigo, con el mundo. Patalea. Cánsate.
Pero pasa, aprieta los dientes y pasa. Recuerda, si pasa tu cabeza, pasará el resto del cuerpo.

Deja de inventarte jaulas, de construir muros. Deja de imaginar precipicios. El mundo ya tiene suficientes obstáculos. Concéntrate en vivir y sobrevivir a ellos.

Escapa, escala, salta.
Tropezar es tan fácil como levantarse.

Nada es fácil.  Salvo no hacer nada.
Busca un himno. Hazlo tuyo y hazte fuerte con él. Lucha, supervive.

Si pasa la cabeza, pasará el resto del cuerpo

domingo, 5 de marzo de 2017

Pues grita


Que absurdo, una tontería porque lo dice él. Pero no lo es.
Pues claro,

Grita, patalea, revuélvete,

domingo, 12 de febrero de 2017

Mi norte.

El otro día, cuando iba por la calle vino a mi un pensamiento: "Echo de menos los charcos..."

Echo de menos los charcos, esquivarlos cuando me he equivocado claramente de calzado al salir de casa o pisarlos a conciencia cuando salía preparada.  Echo de menos ver como llueve ahí fuera mientras noto el calor de la chimenea; el viento sur como excusa para el mal día que has tenido.
Echo de menos el mar, que el viento huela a sal. Pasear por la playa y tener arena en casa en pleno Marzo.

Aunque parezca mentira echo de menos luchar contra el viento, que se me rompa el paraguas, que llueva de lado. Echo de menos a las señoras con paraguas ocupando toda la calle San Fernando cuando tienes prisa. Echo de menos el granizo, correr de portal en portal.

Echo de menos el ruido que hacen los ríos cuando bajan con fuerza, las fuentes en las rotondas (que realmente funcionan). El paseo marítimo con temporal. Me falta el verde en todas partes. Los árboles, las flores.

Echo de menos pasear descalza por la piedra caliente del porche a medio día, sentarme en las escaleras al sol en compañía de las lagartijas. Mirar el cielo para ver las nubes moverse. Me falta el ruido que hace el viento entre los abedules. Echo de menos el arcoíris. Echo de menos el olor a tierra mojada, a recién segado.

Desde ahora y para siempre me declaro brújula. Pues esté donde esté apuntare siempre al norte. Mi norte.